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| Cortesía de www. abcmedicaltourism.com |
Cada vez son más los casos de obesidad que se reportan a diario en todo el mundo. La mayoría de estos deben ser resueltos con carácter de obligatoriedad con un bypass gástrico, una intervención quirúrgica que consiste en reducir el estómago en poco más del 30%. Lo que muchos desconocen es que los efectos secundarios irreversibles que acarrea esta operación podrían ser peores.
Para Ángel Sánchez la vida nunca había girado tan drásticamente. Hace apenas 6 meses cargaba con un peso de 180 kilos; hoy con menos de la mitad, confiesa que la carga que lleva bajo sus hombros es mucho más dura que el sobrepeso que lo envolvía. Luego de que decidiera someterse a un bypass gástrico, tuvo que modificar todas las costumbres alimenticias que venía arrastrando desde la niñez y que con el pasar de los años se hicieron un problema.
El caso de Sánchez es uno de los 400 millones de casos de obesidad mórbida que se presentan en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La salida para algunos no resulta muy fácil; deben someterse a un bypass gástrico para así cambiar sus hábitos alimenticios y hacer que la persona coma menos cantidad de comida.
En Venezuela las cifras no se muestran nada alentadoras según la medición más reciente, en 2005, del Grupo de Trabajo Internacional de Obesidad , por sus siglas en inglés (Iotf). Más del 62% de la población padece de algún tipo de sobrepeso y el 30% de esta se encuentra en una etapa crónica de obesidad.
Para los venezolanos la mala alimentación es parte de la cultura. La comida siempre es la protagonista de nuestras reuniones sociales. Sumado a esto, el estrés y la inseguridad pública se convierten en una bomba de tiempo que hoy nos hace ser el sexto país con mayor índice de obesidad en el mundo, según cifras de la OMS.
“No tenemos una vida normal”
No sólo para Sanchez el cambio ha sido significativo, sino que para toda su familia también ha sido duro. Actualmente él es un padre de familia y vive con su esposa y su hija de 10 años de edad. Abstenerse de comer en la calle y alimentarse con platos hechos cuidadosamente en el hogar son algunas de las limitantes que debe llevar para mantener una vida saludable y un día sin malestares. “Tiene que comer cosas muy suavecitas porque si no vomita”, grita su esposa desde la cocina .
Con su compañera de vida, agarrados de manos, cuenta que la decisión de operarse no fue nada fácil. Intentó de todo y alega que “estuve en muchísimos planes para adelgazar, hasta usé los llamados plomitos, cosa que para un hombre no es común”. Pero comenta que cuando los dejó comenzó a engordar vertiginosamente de nuevo, “tú sabes, uno el hombre come sin estar pendiente de la figura”.
No todos pueden
No todos pueden
Sánchez decidió conseguir a un especialista y se realizó varios exámenes que mostraban que en cualquier momento podía morir de un infarto, de un Accidente Cerebrovascular (ACV) o sufrir un cuadro diabético. “No es muy fácil decirlo pero me di cuenta de que los riesgos eran mayores y mi médico me recomendó que el bypass era lo mejor”, asegura.
Marusca Bondini, nutróloga, aclara que un bypass nunca será saludable para ningún paciente. Las personas que deseen hacerse esta intervención tan riesgosa deben tener claro que estas operaciones tienen efectos secundarios irreversibles, que a la larga pueden causar cuadros metabólicos mortales. Bondini advierte que “existen pacientes que deben inyectarse dosis diarias de vitamina B12 porque el estómago no cumple con sus funciones”.
Para Bondini, los pacientes que se someten a esta cirugía tienen que cambiar sus costumbres por completo. Las personas deben ser mucho más selectivas a la hora de elegir qué alimentos consumirá ya que "tienen que adaptarse a comer cosas mucho más ricas en nutrientes, por el mismo hecho de que su estómago sólo acepta una pequeña porción de comida”, enfatiza.
Comer es uno de los mayores placeres de la vida, pero la falta de buenos hábitos alimenticios puede hacer de éste un placer mortal. Es innumerable la cantidad de bypass que se realizan en el mundo, donde una de cada 100 personas muere a consecuencia de este procedimiento quirúrgico. Alimentarse sana y balanceadamente con la ayuda de especialistas y un poco de ejercicios pueden hacer la diferencia.

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